...morir sin testigos.
Testigos de esos momentos únicos en tu vida, los mejores y los peores, sin excepciones.
Las personas, como personas que somos, a veces cometemos fallos. Y en esos momentos, también están los amigos, para muy lícitamente dar de vez en cuando una buena bofetada. Se agradece.
La "muerte" de una amistad duele más que la verdadera muerte en si.

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